Estudian alumnos de una secundaria de Chilpancingo entre aulas colapsadas
A pesar de las protestas y de los dictámenes que confirman un riesgo inminente de colapso, el IGIFE solo se comprometió a reconstruir dos aulas de la Telesecundaria Netzahualcóyotl, dejando fuera laboratorios, baños y la dirección. Entre el ruido, el hacinamiento y las altas temperaturas, 85 estudiantes de la periferia de la capital toman clases en la cancha de básquetbol bajo el temor constante de un desastre
Yasmín García. Chilpancingo, 26 de mayo 2026
Foto: Óscar Guerrero
Alumnos y alumnas de la Telesecundaria Netzahualcóyotl, ubicada en la colonia El Calvario, toman clases en la cancha de básquetbol y en aulas a punto de colapsar desde el año 2017, cuando un sismo de 7.1 en la escala de Richter provocó daños estructurales a un edificio.
A pesar de que la Telesecundaria se ubica en la capital del estado, no cuenta con laboratorio de ciencias, aulas, dirección ni sanitarios; las paredes presentan cuarteaduras y el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) solo construirá dos aulas.
Después de la protesta que realizaron docentes, alumnos y padres de familia en el Palacio de Gobierno, lograron que el IGIFE demuela dos aulas y las construya; pero no así la dirección, el laboratorio de ciencias —donde los alumnos toman clases de biología y química— ni tampoco los sanitarios, que están cerrados por el riesgo inminente de colapso.
El director de la Telesecundaria, Luis Enrique Radilla Silva, informó que ayer hubo una mesa de diálogo en la que autoridades del IGIFE se comprometieron a iniciar la demolición de dos aulas el próximo 30 de junio.
“Solo de las aulas; de la dirección, del laboratorio y de los baños dijeron que no se comprometían”, lamentó el director.
Los padres de familia y docentes también solicitaron un aula de medios con equipo de cómputo, pero tampoco hubo una respuesta positiva a su petición, a pesar de que es indispensable para los 85 alumnos que asisten a clases.
La profesora de segundo grado, Fabiola Méndez Castillo, relató que el aprendizaje y desempeño de los alumnos se han visto afectados, ya que no pueden concentrarse por el ruido que, a falta de ventanas y puertas, ingresa fácilmente; además, cuando toman clases en la cancha, lo hacen al aire libre.
Ante las altas temperaturas, los jóvenes interrumpen constantemente las clases para salir a tomar agua o lavarse la cara y refrescarse.
La maestra reconoció que es complicado impartir clases porque está con la preocupación de que en cualquier momento el edificio pueda colapsar.
“Estamos con el miedo, con la inseguridad de que en cualquier momento pueda ocurrir un sismo y nos agarre dentro del aula cuando ya es un riesgo trabajar dentro de ella; estamos con la zozobra”, manifestó.
La institución cuenta con un dictamen de Protección Civil Guerrero y una evaluación de daños del IGIFE que determinaron un riesgo inminente de colapso.
Radilla Silva pidió a las autoridades educativas construir los demás salones, ya que es de suma importancia para el aprendizaje de los alumnos y alumnas de colonias de la periferia que asisten a clases.
