destacadasGUERREROHISTORIAS

De la Sierra de Atoyac a la taza en la ciudad, la tradición del café orgánico

A 1,500 metros de altura, donde la niebla abraza los cafetales, la Finca Selva El Tesoro preserva el legado del café criollo en Atoyac. Hoy, gracias a su alianza con la Cafetería Tres Cerros, este tesoro de la Sierra de Guerrero llega a la capital, transformando la tradición orgánica en una fuente de empleo y orgullo para las familias guerrerenses


Yasmín García. Atoyac, 13 de febrero 2026

Foto: Oscar Guerrero

En la Sierra media de Atoyac de Álvarez aún se cosecha café orgánico, como en la Finca Selva El Tesoro, donde no se usa ningún químico en las matas ni tampoco semillas híbridas, como dicen los productores locales: “Siguen produciendo café criollo”.

Humberto García López está relacionado con la caficultura desde que era un niño, su abuelo Dario García Fernando y su padre Daniel García Vega comenzaron la siembra de sus matas de café.

A 1,500 metros sobre el nivel del mar, Humberto, su esposa, su hijo y algunos trabajadores que contrata por temporada comienzan a recolectar su cosecha en diciembre y, regularmente terminan en enero.

Este año debido al cambio climático, durante enero y febrero en esta zona todavía hubo lluvias lo que dificultó que los granos de café maduren de manera uniforme, ya que la cereza verde no se pueden recolectar.

“El café tiene mucho verde, ya cuando empezamos a cortar, cortamos el maduro y esperamos que el verde haya madurado”, dice Humberto García entre las plantas de café.

En su Finca Selva El Tesoro, Humberto no aplica ningún químico a las matas de café, solo corta la hierva a su alrededor en septiembre que utiliza como un abono orgánico.

“Anteriormente mi papá limpiaba las parcelas dos veces por año, en julio y septiembre, ahorita por la economía porque se tiene que pagar peones solo damos una limpia”, contó el caficultor.

Después de recolectar los granos de café en la huerta de 10 hectáreas, se pasa al proceso de lavado. Los granos de cereza son sumergidos en una gran tina con agua, donde son retirados aquellos que salen a flote, esto diferencia la calidad, ya que algunos granos no tienen peso.

El siguiente paso es el secado; los granos de café son extendidos a una especie de camas elaboradas de madera y malla, donde reposan bajo los rayos del sol durante unos 15 días aproximadamente.

Sin embargo, debido a la lluvia atemporal el proceso se ha alargado hasta un mes. Además, el café no debe mojarse o de lo contrario afecta la calidad del grano.

Caracolillo, un grano especial

El caracalillo es un grano único con un sabor más intenso y un aroma más concentrado. Este grano se escoge a mano, con paciencia por los productores, por ello su precio en el mercado aumenta.

“Caracolillo, ese café se apila, ya ahí si uno tiene esa curiosidad se aparta el caracalillo, siempre y cuando ya se tenga un cliente porque se escoge a mano”, contó don Humberto.

Uno de los propósitos de la Finca Selva El Tesoro es certificar el café por ser criollo. Sin embargo, es un proceso muy costoso y debe renovarse cada año, lo que es casi imposible ante la falta de recursos.

Don Humberto no forma parte del programa Sembrando Vida del gobierno federal, pero hay otros productores que sí están dentro y quienes le han comprado café.

“Hay personas que están metidas en esos grupos y me han comprado el café a mí para llenar su requisito, yo desconozco cómo es”, aseveró el productor.

De la cabecera municipal de Atoyac a la Finca Selva El Tesoro son tres horas en vehículo por caminos escarpados de terracería. En tiempo de lluvias, estos caminos se vuelven intransitables y complica el traslado de las toneladas de café que cosechan cada año.

Durante los meses de cosecha, don Humberto y su familia no se trasladan a El Paraíso de donde son originarios, a excepción de que se terminen sus alimentos o alguno enferme, ya que también está a una hora de camino en vehículo.

La Finca Selva El Tesoro da empleo a familias de la Montaña de Guerrero y de la Costa en la recolección de los granos de café.

Cafetería 3 cerros, principal cliente de la Finca Selva de Oro

En el 2013, el emprendedor José Luis Teodoro Díaz, originario de El Edén del municipio de Atoyac, comenzó con un sueño ofrecer un buen café en la capital de Guerrero.

Abrió la cafetería Tres Cerros en la avenida Miguel Alemán en el centro de la ciudad, para ofrecer en taza el café criollo orgánico de El Paraíso y El Edén, Piloncillos y La Pintada. Actualmente, las toneladas de café que produce la Finca Selva El Tesoro terminan en las seis sucursales de Tres Cerros, nombre en honor a tres cerros de la región conocidos como “Tres Tetas”.

El inicio y el anhelo de ofrecer un café de calidad no fue fácil; en 2013, José Luis se enfrentó a la escazes de la economía por los estragos de los huracanes Ingrid y Manuel.

La comunidad de La Pintada, Atoyac, sufrió la tragedia de perder a medio pueblo al quedar sepultado por el desgajamiento de un cerro.

En Chilpancingo, la economía cayó porque también el municipio se vio afectado por las inundaciones.

“No fue fácil, se presentaron muchos inconvenientes ese año, estuvo Ingrid y Manuel, fue una de las piedras que nos topamos en el camino, fue difícil porque estabamos inciando y la prioridad era algo más que consumir café”, contó el emprendedor guerrerense.

José Luis relató que en esa época comenzó con un molino y una máquina para hacer café espresso en la primera sucursal.

“Empezamos con lo más básico, un molino, una máquina de espresso. La idea siempre fue ofrecer un buen café, a los amantes del café, como se da cuenta en cualquier parte encuentran tiendas que ofrecen café, pero no cumplen con la calidad”, dijo.

Para José Luis, el café de Guerrero es de los mejores del país y de otros países productores como Colombia, Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

“Guerrero tiene buen café, ha ganado lugares a nivel nacional, internacional, Guerrero a pesar de que es un estado que produce poco café, estoy seguro que tenemos los mejores cafés”, consideró.

Actualmente cafetería Tres Cerros tiene seis sucursales en diferentes puntos de la ciudad capital y, la calidad es una prioridad para el emprendedor, por ello buscó que la cosecha de la Finca Selva El Tesoro le garantize un café libre de químicos.

“Por su calidad, por su altura, por sus suelos, por su proceso, todo el proceso que se le da en el secado, la recolección, como dueño de cafetería busco para poder llevar un buen café y la Finca Selva El Tesoro cumple con los requisitos”, aseguró el emprendedor guerrerense.

El café de Humberto García ha ganado primeros lugares a nivel municipal, estatal y nacional por ser orgánico.

José Luis Teodoro también conoce del café, porque creció en las huertas en la Sierra de Atoyac. Su bisabuelo, su abuelo y su padre también fueron caficultores.

“En mi niñez, mi juventud, anduve trabajando en las huertas; fue por eso que hemos seguido esa cadena en la producción y venta de café, he seguido los pasos de ellos”, contó orgulloso.

La Finca Selva El Tesoro y cafetería Tres Cerros no solo ofrecen café de calidad sino que dan empleo a las familias guerrerenses.

error: Content is protected !!