GUERRERO

Continúan desplazados de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán refugiados en Alcozacán

Cerca de mil 700 pobladores de las tres localidades cumplen más de dos semanas refugiados tras huir de ataques armados y con drones; ahora enfrentan el desabasto total de víveres debido al bloqueo ilegal que les impide surtirse en la cabecera municipal


Yasmín García. Chilpancingo, 28 de mayo 2026

Foto: Radio Zapote

Pobladores de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán continúan refugiados en la comisaría de Alcozacán desde el pasado 9 de mayo, cuando fueron desplazados por la violencia.

Los desplazados denunciaron, además, que no pueden realizar compras en la cabecera municipal.

Después de unos 15 días del desplazamiento forzado, la comunidad de Tula sigue vacía; apenas unas 13 personas regresaron a Xicotlán, informó el comisario de Alcozacán, Lorenzo Sánchez.

“Aquí ya no hay personas viviendo en Tula; en Xicotlán, algunos; otros se fueron a otras comunidades, y algunos sí se fueron a otras ciudades”, contó el comisario.

Ayer, una familia acudió a Tula por sus cosas que aún permanecían en su casa de adobe y lámina; se llevaron maíz para tratar de venderlo y sobrevivir en la comunidad de Alcozacán. Aprovecharon la presencia del gobierno, ya que no habían podido regresar desde los ataques armados y con drones.

“Las personas quieren ayuda para sacar las cosas; lo que se pueda, no todo se puede. Yo no puedo ayudarles mucho yo solo, se necesita al gobierno. La gente nada más viene a sacar algunas cosas para venderlas, y cuando se puede, porque no podemos estar viniendo a cada rato”, narró Lorenzo Sánchez.

La primera autoridad de Alcozacán consideró que hay unas mil 700 personas refugiadas en la comunidad, entre adultos y niños, pero las despensas que llevó la Diócesis Chilpancingo-Chilapa ya se terminaron, además de que les preparan alimentos a las personas de gobierno que acuden.

Relató que uno de sus paisanos viajó a la cabecera municipal para comprar chile verde y jitomate, y venderlos en Xicotlán y Alcozacán, pero unas personas hicieron que los devolviera.

“Hace falta que vayan a comprar a Chilapa, no dejan. Traía chile verde, jitomate, pero no dejan traer cosas; un paisano fue a comprar para vender, compró y no lo dejaron traer, lo obligaron a ir a dejar las cosas donde compró. No sé cómo va a pasar esta situación”, lamentó.

Las familias desplazadas continúan en la incertidumbre y el miedo.

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