Agustín adaptó su Urvan después de que le amputaron una pierna, para continuar trabajando
Hace dos años al chófer de la ruta Telumbre-Mercado, le amputaron la pierna izquierda una pija que se introdujo en su pie provocó una infección, superó la depresión y es un ejemplo de superación
Yasmín García. Chilpancingo, 26 de agosto 2025
Foto: Oscar Guerrero
Hace dos años le amputaron la pierna a Agustín Espíritu chófer de la Urvan 565 de la ruta Telumbre-Mercado en Chilpancingo, no ha sido obstáculo para que no continúe trabajando su unidad del transporte público.
Con ayuda de su amigo Ignacio Rendón Castrejón, Agustín adaptó una palanca hecha a base de una varilla de acero para meter el clutch y poder cambiar las velocidades al conducir.
Una tarde del 2023, Agustín empezó con temperatura, llegó a su casa y junto con su esposa fue al médico, le dijeron que tomará paracetamol que todo estaba bien, no quedó tranquilo y durante la noche su esposa le revisó el pie y se dio cuenta de que tenía un “pozo”, al día siguiente volvieron al hospital, durante su espera para la consulta un médico se acercó y le dijo que no se asustara pero no le gustaba el color de la piel de su pie, en las dos horas y media que llevaba Agustín esperando su turno para la consulta el color de piel cambio.

Otros doctores también se acercaron para revisar el pie y la noticia fue contundente “no hay de otra le tenemos que cortar la pierna”.
Una pija se introdujo en el zapato de Agustín, pero no se dio cuenta y así anduvo trabajando, no sabe por cuanto tiempo, no sentía ningún dolor.
“Me dijeron que estaba muy mal que no había de otra que se iba amputar la pierna, pero en menos de una hora empezaron a reventar los dedos, el doctor dijo que no había de otra que estaba ya avanzada la infección por dentro y en dos horas la pierna cambio en siete y ocho colores se veía roja, blanca, café, negra, verde se veía fea. Ya no esperaron más para cortarla ya no había de otra nadie quería creer porque decían si ayer aquí anduvo trabajando en la tarde”, narró el chófer del transporte público.

Fue difícil aceptar que le habían amputado la pierna izquierda.
Agustín estuvo seis meses sin trabajar, se deprimía y se cuestionaba en qué y cómo iba a trabajar.
Uno de sus amigos, Ignacio Rendón originario de Chilapa le daba ánimos, le decía que verían la manera de que pudiera trabajar.
Una tarde, el trabajador del transporte público le comentó a Ignacio que quería volver a manejar, su amigo le aseguró que buscarían la manera.
Junto a otro de sus amigos, adaptaron su unidad.
“Pasaron muchas cosas, tengo mucha herramienta para arreglar los carros en un ratito que me quería ganar la depresión me iba con mi silla a estar limpiando la herramienta, no dejaba que me ganará la depresión, a veces que sentía ya la depresión le hablaba a mi amigo (Ignacio)”.

Agustín estuvo practicando ocho días en su Urvan adaptada, en lugar de usar el pie ahora usaría su mano izquierda para el clutch.
Relató que fue complicado, en la práctica le ganaba la unidad, cuando estuvo listo comenzó a trabajar.
Una señora le sugirió aceptar la realidad; sin embargo él continuó con su trabajo.
Sus jornadas laborales disminuyeron, actualmente trabaja de 6 de la mañana a 6 de la tarde, de lunes a domingo, “hoy trabajo lo que puedo y hago lo que puedo”.
“Es difícil manterse todo el día sentado hay personas que no lo entienden dicen ya son las 6 y ya paró, antes trabajaba hasta las 8 de la noche ya no lo hago porque pienso muchas cosas si se me descompone la unidad, si se poncha una llanta quién me va ayudar a cambiarla”, lamentó.

Don Agustín tiene 61 años de edad.
Durante los seis meses que no trabajó, las deudas se hicieron presentes tuvo que pedir prestado para pagar la administración de la Urvan, deudas que esta pagando.
El chófer del transporte público pidió a las personas que tienen alguna discapacidad que no se den por vencidos.
“Les quiero decir que le hechen ganas que no se dejen caer en la depresión, la depresión es muy mala lleva a muchas cosas, al suicidio a todo, tenía un amigo que le diagnosticaron el azúcar y se refugio en el alcolismo”.
Agustín aún siente dolor y aunque los médicos le recetaron inyecciones y pastillas para cuando sienta dolor, solo se las ha tomado en dos ocasiones durante estos dos años, se integró a un grupo de WhatsApp donde están personas con alguna discapacidad y se dan ánimos.
