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Wendy Flores, la rescatista de gatos

El sueño de Wendy es ahorrar para comprar un terreno donde pueda tener a los gatos rescatados: “Si por si en un futuro algo me pasa dejarles a ellos un hogar seguro”.


Texto: Itzel Urieta

Foto: Oscar Guerrero

Wendy Flores Salinas es una rescatista independiente, su labor se centra en apoyar a gatos adultos, enfermos y con discapacidad en situación de calle. Hoy 20 de febrero se conmemora el Día Internacional del Gato.

Wendy inició desde el año 2012 con el rescate de gatos. Adoptó a su primer gato llamado Kodiac cuando se independizó y se fue a vivir sola.

Aunque hay varios refugios en Chilpancingo para apoyar a perros y gatos en situación de calle, Wendy notó que en el caso de los gatos es más complicado que haya espacios para ellos, además de la desinformación que hay entorno a los estos felinos.

Su labor inició en el 2012, fue en el 2015 cuando Wendy creó la página de Facebook del refugio que se llamaba Todos por una segunda oportunidad. En el 2020 Wendy modificó el nombre a Elígeme, casa hogar de gatos adultos, nombre que continúa hasta la fecha.

A lo largo de su trabajo como rescatista, Wendy se ha enfrentado a diversos retos con los gatos que rescata.

Uno de los casos más recientes es el del Garfield II, un gato que llegó a Wendy por un reporte en redes sociales el 24 de agosto del 2024.

Garfield II estaba en una colonia al sur de la ciudad, Wendy acudió a verlo después de recibir el reporte. Al llegar a la colonia, se percató de que Garfield II tenía el rostro desfigurado, no se distinguían sus ojos, ni su nariz.

Wendy pensó que a Garfield II lo habían quemado. Una de las sorpresas de Wendy fue que el gato tenía dueños, según la dueña de Garfield II, el gato tenía sarna, cosa que Wendy no creyó.

“Yo le comenté de dónde era, que si quería yo me lo podía llevar para que lo tratara mi médico veterinario de confianza, sí necesitaba atención porque se veía muy mal”, contó Wendy.

Al final la dueña y su hijo de unos 13 años optaron por darle a Garfield II a Wendy.

El proceso para saber qué enfermedad tenía Garfield II comenzó. Wendy llevó a Garfield II con su veterinario, donde le realizaron varios estudios para saber qué enfermedad tenía.

Con el paso de los días Garfield II empeoró, de acuerdo con Wendy, cada día sangraba más.

Finalmente, cuando llegaron los resultados el diagnostico arrojó que Garfield II tenía un hongo llamado histoplasmois.

“Ese hongo se da por la popo de los murciélagos o porque los gatos comen pájaros que se infectaron del hongo y se da en zonas como en la que vivía Garfield”, recordó Wendy.

Ya con el diagnostico, Garfield II comenzó su tratamiento, en todo ese tiempo, quienes eran la familia humana de Garfield II sólo se comunicaron una vez con Wendy para saber del gato.

Wendy contó que Garfield II tuvo un proceso de recuperación de altas y bajas, respondió bien al medicamento, pero esto trajo algunas reacciones como que Garfield II bajara de peso y se le cayera el pelo.

Perdió la vista de un ojo debido a los granos que le salieron por el hongo. Comenzó con problemas respiratorios.

Actualmente Garfield II continúa en tratamiento para la vista y el asma. Tienen que monitorearlo todos los días, en caso de que no se recupere al 100 por ciento, tendrán que quitarle su ojo.

Wendy documentó todo el proceso de Garfield II en su página de Facebook. Los gastos de consultas, salidas y medicamento los solventa a través de las donaciones que le realizan en su página, las ventas de bazares a los que acude, donaciones en especie y de su Michi tienda, donde vende artículos para mascotas.

Reconoce el apoyo de la gente de Chilpancingo, Wendy también recibe apoyo de personas de otros estados que la contactan por redes sociales.

Actualmente tiene 51 gatos en el refugio y 16 en la colonia donde vive los cuales están esterilizados y alimenta. Por seguridad no brinda el domicilio de donde tiene a los gatos.

Además de continuar con su labor de rescate de gatos, Wendy quiere crear conciencia entre la sociedad sobre estos animales.

El sueño más grande de Wendy es tener un terreno donde tenga su refugio, un espacio seguro para los gatos, adaptar la casa hogar, abrirla para que más personas que quieran ayudar se unan y brindar apoyo a muchos más gatos.

“Ahorita estoy en un plan de ahorrar para comprar un terreno, por si en un futuro algo me pasa dejarles a ellos un hogar seguro”, dice Wendy.