GUERRERO

Reporta Tlachinollan migración masiva de familias indígenas golpeadas por la sequía y la violencia

Pobladores originarios de la Montaña de Guerrero, incluyendo decenas de niñas, niños y jóvenes, abandonan sus comunidades tras perder sus cosechas por la falta de lluvias y la presencia del crimen organizado, empleándose en el corte de chile en el norte del país


Yasmín García. Chilpancingo, 10 de septiembre 2026

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan informó que, del 1 al 5 de septiembre de este año, han migrado 108 hombres, 107 mujeres, 40 niñas y 32 niños indígenas a Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Jalisco para trabajar en empresas agroindustriales y rancherías en el corte de chile morrón; este año, la sequía arreció la migración.

Los más de 200 migrantes son originarios de los municipios de Cochoapa el Grande, Tlapa, Copanatoyac y Zapotitlán Tablas, donde la violencia se ha enseñoreado.

El pasado 8 de septiembre migraron 160 jornaleros y jornaleras (86 mujeres y 74 hombres) a los campos de chile morrón en la empresa Divemex, en Sinaloa. Por la sequía que azota a la entidad, las milpas se secaron; ante la falta de maíz, las familias decidieron migrar a trabajar.

Natalio, un jornalero migrante, narró a Tlachinollan que la mayoría de las familias jornaleras se va porque no se pudo lograr parte de su milpa debido a la sequía.

“La milpa se atrasó un poco, ahorita ya estuviera jiloteando”, dijo el jornalero.

De acuerdo con Tlachinollan, ese 8 de septiembre se fueron a los estados del norte del país 36 niños y 33 niñas de 0 a 17 años. Solo de 0 a 5 años se registraron 17 niños y 10 niñas; de 6 a 11 años hay un total de 28 niñas y niños; de 12 a 15 son 13 los que migraron, y solo uno de 17 años.

“La niñez en las comunidades de la Montaña deja sus sueños truncos para seguir sus estudios. Esta vez 26 no tienen estudios, contando los 12 niños de cero a 2 años, mientras 14 cursaron algún grado de preescolar. La mayoría tiene algún grado de primaria, con 70 jornaleros y jornaleras, y 40, secundaria. Solo nueve tuvieron educación media superior y uno fue a la universidad”, expuso Tlachinollan.

Las familias jornaleras que migraron este 8 de septiembre a los campos de Sinaloa están expuestas a los altos índices de violencia; son originarias de los municipios más pobres de Guerrero, como Copanatoyac, Alcozauca, Cochoapa el Grande, Olinalá y Tlapa.

“El grueso de la población fue de las comunidades de Chiepetepec, La Libertad, Almolonga y Ocotepec. A pesar de que son comunidades cercanas a los municipios, están abandonadas y con una desigualdad profunda”, puntualizó la organización.

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