Llama arzobispo de Acapulco a honrar a desaparecidos y a no normalizar la violencia
Leopoldo González pidió en el Día de Muertos recordar a víctimas de homicidio y reclamó la omisión de las instituciones de seguridad; también pidió no olvidar a las familias que sufren por la ausencia de sus familiares
Redacción En Primer Plano
Acapulco, a 1 de noviembre de 2026.
El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, llamó a recordar en este Día de los Fieles Difuntos a las personas asesinadas, ejecutadas y desaparecidas, así como a sus familias, quienes enfrentan el dolor de su ausencia, y pidió no normalizar la violencia que afecta a la sociedad.
En su comunicado, el líder de la Iglesia católica señaló que la indignación social y la tristeza de los familiares deben convertirse en un reclamo contra las bandas criminales responsables de las desapariciones, así como contra quienes han incumplido su responsabilidad de proteger a la población e incluso se han coludido con estos grupos.
“Que la indignación de todos y la tristeza de todas estas familias sea un fuerte reclamo y un severo llamado a la conversión a las bandas criminales que los han desaparecido y también a quienes no han sido fieles en su misión de proteger a la sociedad y de alguna manera se han coludido con ellos”, expresó.
Asimismo, pidió recordar a quienes perdieron la vida mientras realizaban labores de protección a la sociedad y convocó a fortalecer las acciones encaminadas a construir la paz.
“No nos acostumbremos a esta cultura de muerte que marca nuestros días. Cada vida humana es sagrada desde el momento de la concepción hasta la muerte natural y ha de ser respetada y cuidada”, sostuvo.
González González destacó que los avances en medicina, seguridad laboral, transporte y normas de convivencia reflejan los esfuerzos de las sociedades por proteger la vida y reducir las causas que provocan la muerte.
Indicó que el Día de los Fieles Difuntos también representa una oportunidad para que las familias recuerden a sus seres queridos mediante visitas a sus tumbas, llevándoles flores y elevando oraciones.
Retomó el llamado del papa León XIV a orar por las personas fallecidas y recordó que, desde la fe católica, la muerte no rompe los vínculos de cercanía con quienes formaron parte de la vida familiar.
Añadió que mantener vivo el recuerdo de quienes han fallecido permite conservar sus enseñanzas y acciones como parte del día a día de quienes permanecen.
