GUERRERO

La falta de agua y las plagas afectan a floricultores de Chilapa

Los productores redujeron drásticamente sus cultivos tradicionales de temporada, una actividad que hoy sobrevive entre la escasez de recursos y la ausencia de respaldo institucional


Jesús Rojas. Chilapa, 30 de octubre 2026

La falta de lluvias y la presencia de plagas afectaron la producción de flores para la temporada de Todos Santos en la comunidad de Nejapa, municipio de Chilapa. Es el caso de Fabián Pineda García, un productor que, debido a la escasez de agua, este año tuvo que reducir a la mitad la superficie que acostumbra sembrar, poniendo en riesgo meses de trabajo e inversión.

Desde que era niño, Fabián aprendió de sus padres el trabajo del campo y el cultivo de flores. Hoy, a sus 27 años, continúa con esta actividad que representa una de las principales formas de llevar el sustento a su familia.

Cada año prepara sus terrenos para cultivar flores de temporada, como terciopelo, cempasúchil y margaritas, que durante estas fechas llegan a los hogares y altares para recordar a sus difuntos.

Sin embargo, este año las condiciones fueron diferentes. La falta de lluvias redujo la disponibilidad de agua para el riego, por lo que tuvo que sembrar aproximadamente la mitad de lo que acostumbraba.

“Hace un año sembramos el doble, pero ahorita no hubo mucha agua. Por eso nos asociamos con los compañeros para sembrar poquito y que nos alcanzara el agua”.

Para poder mantener sus cultivos, Fabián y otros seis productores comparten el agua de un pozo y se organizan por turnos para regar sus terrenos, algunas veces durante una o dos horas por persona.

A esta dificultad se suman las plagas y enfermedades que atacan las plantas, como la mancha negra, el gusano y el llamado tesquilín, que dañan las hojas y las flores, provocando que pierdan calidad y ya no puedan venderse.

“A veces le cae la mancha y se queda negra toda la hoja, también viene el gusano o el tesquilín. Así ya no la compran”.

Este año, Fabián invirtió alrededor de seis mil pesos en la preparación de su cultivo, entre semillas, combustible y medicamentos para las plantas. Una inversión que todavía no sabe si podrá recuperar, pues el precio de los manojos depende de la calidad de la flor y de la demanda en el mercado.

Como cada temporada, trasladará su producción al mercado de Chilapa, donde espera que la población acuda a comprar directamente a los productores locales.

El trabajo tampoco ha sido fácil en cuanto a los apoyos. Fabián señala que durante todos sus años dedicados al cultivo no ha recibido respaldo de ninguno de los tres niveles de gobierno.

Por ello, hace un llamado a las autoridades para que volteen a ver a los productores del campo y los apoyen con herramientas, mangueras y bombas de agua que les permitan mantener sus cultivos.

Pese a las dificultades, Fabián mantiene la esperanza de vender su cosecha y recuperar parte de lo invertido. Su historia refleja el esfuerzo de los campesinos de Chilapa que, año con año, trabajan para mantener viva la tradición de las flores de Todos Santos, una actividad que también representa el sustento de muchas familias.

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