Juan Muñiz, maestro de los quesos artesanales de Zumpango
Juan es la tercera generación de su familia en producir este producto lácteo; su abuelo y su padre fueron maestros queseros
Yasmín García. Chilpancingo, 1 de abril 2025
Los maestros queseros de Zumpango son reconocidos por su trabajo, dedicación y calidad en la elaboración de este producto artesanal, que además se ha convertido en un oficio familiar.
Juan Muñiz Zamora se dedica a la elaboración de quesos artesanales, es la tercera generación de su familia, su abuelo y su padre fueron maestros queseros.
Ha participado en el concurso de Maestro Quesero, “Queso de cincho” y “De queso un pedazo y que dure todo el año”, organizado por la alcaldesa de Eduardo Neri, Sara Salinas Bravo.
Don Juan sale de su casa todos los días a las 5 de la mañana para ir a su rancho a ordeñar las vacas y elaborar el queso de cincho, de aro, requesón y de cuajada.

“Aprendí viendo a mi papá, el me empezó a enseñar, por la higiene no dejaban que trabajarán los menores de edad sino que personas adultas, los niños solo cuidabamos a los becerros y las vacas ya que teníamos la mayoría de edad ya nos permitían hacer el queso y ordeñar, desde ahí viene la higiene”, narró el maestro quesero.
Para el maestro quesero, la higiene y el bienestar de las vacas es lo mas importante para un producto de calidad.
El proceso del queso comienza desde que se ordeña a la vaca.
“Desde ordeñar con mucha limpieza, higiene y ya la leche la depositamos en un traste colada, que vaya limpia; cuajamos con cuajo natural, de ahí echamos el suero en el cuajo, esperamos un rato que cuaje. Se hace como gelatina y hay que cortarlo, hacerle otros detalles para empezar a hacer el queso”, explicó.
El ganado de don Juan está libre de tuberculosis y bruselosis, muestra que realiza periódicamente la Secretaría de Agricultura, Gnaderia, Pesca y Desarrollo Rural (SADER) y Salubridad.

La producción de queso en la temporada de estiaje es complicada ya que se debe tener pastura y suficiente agua para alimentarlas.
A don Juan le ayuda su esposa, Elena Martínez, a elaborar los quesos de aro conocido también como queso fresco, de este trabajo sacaron adelante a sus ocho hijos.
Elena vende queso en la puerta de su casa ubicada en el Centro de Zumpango.
Asegura que las personas no compran si ella no está ya que se ha ganado a sus clientes con la atención y un sabor de queso inigualable.
La pareja invitó a la población a consumir quesos artesanales de Zumpango.
