GUERRERO

Galardonan a Brígida Chautla, defensora de las mujeres y la partería tradicional

Tras más de treinta años de incansable labor comunitaria, la promotora de Tlamipatla fue galardonada este martes con las Condecoraciones y Premios al Mérito Civil 2026 por su histórica defensa de los derechos de las mujeres indígenas y el fortalecimiento de la salud intercultural en la región de Chilapa


Jesús Rojas. Chilapa, 28 de octubre 2026

Desde hace más de tres décadas, Brígida Chautla ha dedicado su vida a trabajar por los derechos de las mujeres indígenas en Guerrero, principalmente en Chilapa. Su lucha comenzó ante la violencia y las muertes maternas que afectaban a las comunidades, y con los años se convirtió en un esfuerzo por fortalecer la partería tradicional, impulsar proyectos comunitarios y buscar mejores condiciones de atención para las mujeres.

Este martes, su trayectoria fue reconocida con las Condecoraciones y Premios al Mérito Civil 2026.

Originaria de Tlamipatla, municipio de Chilapa de Álvarez, Brígida conoce de cerca las necesidades de las comunidades indígenas. Habla su lengua materna y, desde la década de los 90, comenzó a involucrarse en la gestión de apoyos y proyectos para las mujeres y sus familias.

Uno de los temas que más la preocupó fue la muerte materna. Al conocer la situación que enfrentaban las mujeres embarazadas en Guerrero, decidió participar en acciones para mejorar la atención y evitar que las familias tuvieran que enfrentar solas las complicaciones durante el embarazo y el parto.

“Escuchar que tu estado tiene el primer lugar en muertes maternas no me sentí bien. No sé quién se sienta bien, pero yo no”.

Entre 2009 y 2010 participó en un proyecto modelo de salud intercultural que abarcó 15 municipios. Como coordinadora regional, trabajó en cinco municipios y buscó a parteras tradicionales y mujeres que pudieran participar en actividades de alfabetización, para que aprendieran a leer y escribir.

La labor también consistió en dar seguimiento a las necesidades de las embarazadas y buscar que recibieran atención médica. Brígida recuerda que, en ocasiones, las mujeres y sus familiares tenían que permanecer afuera del hospital, sin un espacio adecuado donde esperar.

Ante esta situación, insistió en la necesidad de contar con un lugar que brindara apoyo a las mujeres indígenas y a sus acompañantes.

Después de varios años de gestiones, se logró impulsar la Casa de la Mujer Indígena en Chilapa, conocida por muchas mujeres de la región como un espacio de apoyo.

Brígida también participó en la organización de grupos de mujeres y en la búsqueda de recursos para fortalecer sus actividades.

En 2012 se inauguró la CAMI “Zihuachikahuac”, nombre que relaciona con el brillo de las luciérnagas y con la idea de que las mujeres, al unirse, pueden luchar por sus derechos.

“Yo pensé que juntas lucháramos para nuestros derechos. Y se sumaron otras mujeres más. Y bueno, así fue creciendo la organización”.

La lucha continúa con mujeres que llegan desde distintas comunidades para capacitarse y compartir sus conocimientos sobre la partería tradicional.

Jacoba Sánchez García, partera de Tlacuapa, municipio de José Joaquín de Herrera, reconoce en Brígida a una de las personas que las ha acompañado en este camino.

“Gracias a ella, pues estamos aquí. Estamos en la lucha de las parteras. Hoy tuvimos una capacitación, mañana igual vamos a ir por los cursos y compartiendo conocimientos en la partería”.

Las parteras siguen siendo importantes en comunidades donde el acceso a los servicios de salud es limitado. Jacoba explica que, cuando no hay médicos disponibles o faltan ambulancias, las mujeres embarazadas recurren a ellas para recibir atención.

Por su parte, Julia Juárez Ramírez, partera de Tomatlán, lleva nueve años atendiendo partos, acude a las capacitaciones para ampliar sus conocimientos, aunque reconoce que todavía enfrentan carencias de materiales y dificultades para trasladar a las pacientes cuando se presenta una complicación.

“Nos hace falta el cordón para amarrar el ombligo y unas tijeras. Y nos hace falta también para mandar a Chilapa los pacientes cuando se nos complican”.

Para asistir a estas capacitaciones, algunas de ellas tienen que levantarse de madrugada y recorrer largas distancias desde sus comunidades. Julia agradece que, gracias al trabajo de Brígida, las parteras sean convocadas a estos encuentros y cuenten con un lugar donde descansar cuando necesitan quedarse en Chilapa.

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