ACAPULCO

Denuncia arzobispo que el crimen obliga a familias a abandonar sus tierras y pagar cuotas

Leopoldo González advierte que la violencia agrava la penuria alimentaria en Guerrero; llama a garantizar la paz y evitar el desperdicio de comida


Redacción. Acapulco, 18 de octubre 2026

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, advirtió que los grupos criminales agravan la penuria alimentaria de numerosas familias al obligarlas a abandonar sus hogares y campos de cultivo, imponer cuotas a sus productos y cobrar piso a quienes tienen negocios.

En su comunicado dominical, difundido con motivo del Día Mundial de la Alimentación, el prelado sostuvo que la paz es una condición indispensable para combatir el hambre y llamó a evitar que las personas se conviertan en una amenaza para los demás.

“Entre nosotros, muchas familias se ven en penuria, también alimenticia, porque son obligadas por grupos criminales a dejar sus hogares y sus campos de labranza, porque les imponen cuotas a sus productos, porque les cobran piso por su negocio”, expresó.

González González señaló que la alimentación es un derecho de todos los seres humanos y retomó el llamado del papa León XIV para que ninguna persona carezca de los alimentos necesarios, tanto en cantidad como en calidad.

En su mensaje, citó datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según los cuales alrededor de 645 millones de personas padecieron hambre durante 2025, pese a que la producción mundial de alimentos es suficiente para cubrir las necesidades de la población.

El arzobispo también cuestionó un modelo económico centrado en la ganancia y retomó la expresión del pontífice sobre una “economía sin alma”, al señalar que la actividad económica, la producción de alimentos y el cuidado del medio ambiente deben colocar en el centro a las personas y a las comunidades, sin excluir a nadie.

Asimismo, aludió a las guerras que destruyen campos de cultivo y afectan el acceso de la población a los recursos básicos. Recordó que el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques contra civiles y bienes indispensables para su supervivencia.

El representante de la Iglesia católica retomó también una reflexión del papa san Juan Pablo II sobre el derecho de las personas pobres a participar de los bienes materiales y a desarrollar sus capacidades mediante el trabajo.

Ante este panorama, llamó a reconocer como hermanos a quienes padecen hambre y a asumir hábitos responsables en el hogar, como administrar los recursos familiares de acuerdo con las necesidades prioritarias, servirse únicamente las porciones que se consumirán y evitar tirar comida.

Recomendó aprovechar los alimentos sobrantes, recalentarlos o compartirlos con quienes carecen de ellos, como parte de una responsabilidad individual y comunitaria frente a la desigualdad y a la falta de acceso a una alimentación suficiente.

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