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Cumple Liam sueño de ser médico militar por un día en Chilpancingo

El pequeño de seis años, quien padece una enfermedad congénita, fue nombrado médico honorario en el Hospital Militar Regional. Entre ceremonias y estetoscopios, Liam cambió por un momento sus largas sesiones de tratamiento por una jornada de vocación y esperanza junto al personal de la Sedena


Itzel Urieta. Chilpancingo, 28 de abril 2026

Liam Alexander Nasario Cristóbal cumplió su sueño de ser médico militar por un día en el Hospital Militar Regional de Chilpancingo.

Liam tiene seis años y el diagnóstico de una enfermedad congénita conocida como mucopolisacaridosis, por la que recibe tratamiento semanal para prevenir complicaciones.

La mucopolisacaridosis es una enfermedad que impide al organismo descomponer adecuadamente ciertas sustancias, lo que provoca su acumulación en distintos órganos y tejidos. Esto puede generar afectaciones progresivas en huesos, articulaciones y otros sistemas.

Durante la ceremonia, el personal del hospital destacó que estas actividades forman parte de las acciones para acercar a la población con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

“Ser médico no solo es una profesión, es una vocación que nace del deseo de cuidar, de aliviar, de ayudar y de acompañar en los momentos más vulnerables del ser humano”, expresaron en el acto.

Liam convivió con médicos y recorrió las áreas de consulta externa y odontología. En el área de consulta, le prepararon un consultorio donde atendió de manera simbólica a un paciente. Después, recorrió el área de odontología donde, con apoyo del personal, participó en actividades relacionadas con la atención dental.

Su madre, Karen Itzel Cristóbal, contó que Liam acude cada semana al hospital a recibir su tratamiento, el cual consiste en la aplicación de un medicamento para prevenir complicaciones derivadas de su enfermedad.

“Cada semana venimos… le están poniendo un tratamiento, es para prevenir las enfermedades”, dijo Karen Itzel.

Indicó que cada sesión médica tiene una duración aproximada de entre cinco y siete horas, por lo que acuden de manera constante al hospital. “Por tratamiento son cinco horas; ahorita son como siete horas que estamos aquí”.

Sobre la actividad, señaló que fue una experiencia importante para su hijo, quien desde siempre ha mostrado interés por la medicina. “Él quiere ser doctor… estoy muy agradecida con el personal de aquí”.

El menor fue integrado de manera simbólica a las actividades médicas durante la jornada; además, le otorgaron un reconocimiento y un regalo.

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