Cumple familia de Eduardo Román más de dos años de calvario tras su privación de la libertad en Acapulco
El joven de entonces 22 años fue sustraído por hombres desconocidos mientras trabajaba en la Central de Abastos; su madre denunció la inacción y revictimización por parte de la Fiscalía de Guerrero
Yasmín García. Chilpancingo, 31 de agosto 2026
Foto: Óscar Guerrero
Hace dos años y un mes la familia de Eduardo Román Colín Bernal comenzó a vivir un calvario; el 11 de julio del 2024 el joven, de entonces 22 años de edad, fue privado de su libertad por hombres desconocidos mientras trabajaba en la Central de Abastos del puerto de Acapulco.
Berenice Fabiola Bernal Martínez, mamá del joven Eduardo, estaba presente cuando lo privaron de su libertad. A pesar de que ella y otros testigos declararon ante la Fiscalía General del Estado (FGE), le dijeron que tendría que señalar directamente a los responsables y proporcionar sus nombres, datos que desconocen.
“Hay testigos, estoy yo, pero no avanza la carpeta. Nos dicen que hay que tener los nombres de las personas y que se tienen que hacer las investigaciones; los protocolos que ponen para mí son absurdos. Al haber personas involucradas deberían avanzar más, pero no es así”, lamentó.
La madre buscadora reprochó que, a pesar de que ya transcurrieron dos años, las autoridades no han realizado ningún operativo o jornada de búsqueda para localizar a su hijo, bajo el argumento de que lo harán hasta que haya detenidos y “les digan a dónde se lo llevaron, si le quitaron la vida y, si es así, en dónde lo enterraron. Todo lo quieren en bandeja de plata; la información que he obtenido se las he dado”.
Berenice Bernal y su familia fueron desplazadas del puerto de Acapulco después de la privación de la libertad de su hijo Eduardo.
Actualmente viaja a Guerrero para participar en las actividades que realizan los colectivos y para acudir a la Fiscalía Estatal a pedir informes sobre la carpeta de investigación.
La madre buscadora lamentó que las autoridades no realicen su trabajo y las revictimicen.
“No hacen su trabajo. Nosotros tuvimos que salir de Acapulco, nos tuvimos que refugiar en otro lado, hemos ido de aquí para allá. La parte económica hace falta, pero aun así hemos seguido en la búsqueda. Si nos mandan traer las autoridades, venimos, pero para no tener avances sí es triste”.
Las autoridades cuentan con la sábana de llamadas del teléfono de Eduardo, pero no han investigado las ubicaciones que marca.
Berenice pidió a su hijo que, en caso de que llegue a enterarse de que su familia lo busca, no se dé por vencido, y le aseguró que desde el momento en que se lo llevaron no ha dejado de buscarlo.
A la población le pidió que, en caso de tener alguna pista sobre el paradero de su hijo, la revele de manera anónima, ya que no buscan culpables, solo saber del paradero de Eduardo Román.
