A 4 años de la desaparición de Diego Steven, su familia lo busca en Tixtla; alcalde niega permiso para pegar fichas
Pese a la negativa del edil priista Alberto Michi Campos para usar espacios públicos, familiares de la víctima repartieron fichas de búsqueda a cuatro años de su rapto por hombres encapuchados. Familiares y amigos marcharon en Chilpancingo, acusan falta de avances de las autoridades
Yasmín García. Chilpancingo, 17 de agosto 2026
Foto: Óscar Guerrero
A cuatro años de la desaparición de Diego Steven Castro Miranda, su mamá Alejandra Miranda, familia y amigos lo siguen buscando; por primera vez repartieron fichas de búsqueda del joven en Tixtla, ciudad en la que desapareció, pero el alcalde, Alberto Michi Campos negó el permiso para pegar fotografías en los espacios públicos.
Diego Steven Castro Miranda tenía 21 años cuando hombres encapuchados se lo llevaron en una camioneta en la entrada a Tixtla el 17 de agosto de 2022, de acuerdo con información recabada por la familia.
Durante estos cuatro años, Alejandra Miranda ha recibido llamadas de extorsión y nulo avance en la investigación por parte de las autoridades. Anteriormente había solicitado jornadas de búsqueda en el municipio de Tixtla, las cuales fueron negadas por las autoridades bajo el argumento de que “no tenían permiso” o que estaba peligroso.
Las autoridades también han negado búsquedas a los colectivos en Quechultenango, Mochitlán y la comunidad de Petaquillas, municipio de Chilpancingo.
“No nada más a mí, sino que a muchas de mis compañeras que han estado haciendo peticiones. No nos dan permiso, no nos acompañan a las búsquedas fuertes, solo nos cancelan, nos retrasan las fechas”, lamentó la madre buscadora.
Este lunes se cumplieron cuatro años de que su familia no sabe del paradero del joven; por ello, marcharon de la plazoleta Unidos por Guerrero al memorial de desaparecidos en la Alameda Central Francisco Granados Maldonado, en donde realizaron una oración.
“El día que desapareció él me dijo: mami, al ratito nos vemos”, contó Alejandra, quien todos los días a la 1 de la tarde recibía la visita de su hijo, se tomaban una coca y comían un pan.
“Él se despidió de mí diciéndome: mami, al ratito nos vemos. Él me llamaba a mediodía, pasaba a las 12 o 1 a tomarse una coca con pan, ya fuera él o yo que traía la comida; en la noche que llegaba tarde me decía: mami, duérmete, ahorita llego. Son cosas que se extrañan”.
Alejandra pidió a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda escuchar a las madres buscadoras e intervenir ante las autoridades para que las ayuden a localizar a sus familiares desaparecidos.
