Lluvias del huracán “Simón” salvan cosecha de flores de Don Roberto
Tras perder sus cultivos de maíz debido a la falta de lluvias, el agricultor Roberto de la Cruz logró cosechar por primera vez flor de terciopelo y cempasúchil gracias al agua aportada por el meteoro, convirtiendo su esfuerzo en una alternativa comercial para las festividades de Día de Muertos.
Yasmín García. Chilpancingo, 30 de octubre 2026
Foto: Óscar Guerrero
Por primera vez, Roberto de la Cruz plantó y cosechó flor de terciopelo; después de varios intentos, logró que el pachole creciera.
Don Roberto no había plantado el terciopelo; desde niño se dedicó a sembrar maíz, pero hace unos años decidió plantar la flor. El primer intento falló y este año por fin vio florecer el terciopelo.
Pensó que por la falta de lluvia las matas no florecerían; sin embargo, las lluvias que dejó el huracán “Simón” lograron que los pozos con los que cuentan se llenaran de agua y de ahí continuaran con el sistema de riego en los campos conocidos como “soquite” en Tixtla.
En su labor de maíz, desafortunadamente, la milpa se secó por la falta de lluvias.
“En el campo el maíz no va a haber; siembro dos hectáreas de maíz, todo se secó, no hay maíz. Nos afectó la sequía y no podemos hacer nada”, lamentó don Roberto.
El corte de la flor de terciopelo y cempasúchil comenzó la tarde del 27 de octubre y culmina el próximo 2 de noviembre, ya que personas de otros municipios acuden a comprar los manojos de flores para sus altares y macetas por el Día de Todos Santos.
El floricultor y agricultor contó que el campo es bonito, pero a la vez difícil, ya que es un trabajo pesado y que requiere toda la atención; en caso de que descuidara el terciopelo, le puede caer una plaga.
“Sales con tu bota de lodo, es mucho esfuerzo en el campo; el campesino hace mucho sacrificio para ganar su dinero, pero honradamente”, dijo don Roberto.
Los manojos gruesos de cempasúchil y terciopelo oscilan entre los 200 pesos.
Roberto se siente orgulloso de ser floricultor y trabajar en los campos de Tixtla.
