Reporta Tlachinollan salida de 117 jornaleros agrícolas de la Montaña, entre ellos niños y niñas
Entre los migrantes indígenas hay 25 menores de edad; el centro de derechos humanos señala el abandono institucional en la Casa del Jornalero previo a su viaje a seis estados
Yasmín García. Chilpancingo, 5 de agosto 2026
El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan informó sobre la migración de 117 jornaleras y jornaleros, de los cuales 25 son niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, a los campos agrícolas de Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí y Sonora para el corte de chile y tomate verde; los jornaleros no comieron durante un día por la falta de gas en la Unidad de Servicios Integrales (USI), mejor conocida como la Casa del Jornalero.
Tlachinollan indicó que el 53 por ciento de los migrantes jornaleros son familias Na’Savi, el 33 por ciento Nahuas y el 14 por ciento Me’phaa.
La mayoría de los jornaleros que se fueron a trabajar son del municipio de Copanatoyac, con 34 personas; de Cochoapa el Grande, 28; Tlapa, 25; Metlatónoc, 20; Alcozauca, 6; Olinalá, dos, y uno de Tlacoapa.
“Las comunidades de Cochoapa el Grande y Metlatónoc han sido históricamente las más pobres del país. En Tlacoapa, el grado de marginación es muy alto. Para Alcozauca la situación no es mejor: las familias viven con enormes precariedades, conflictos agrarios y feminicidios que se han perpetrado a la luz del día, como pasó con Leuteria en enero de 2025”.
Las familias migrantes llegaron a la Casa del Jornalero el lunes 3 de agosto a las 9 de la mañana; esperaron todo el día y pernoctaron en los espacios donde los colchones viejos se están deshilachando.
El martes 4 de agosto, los 117 jornaleros y jornaleras tuvieron que comprar sus alimentos porque las dependencias no compraron a tiempo el gas para cocinar. A las 2 de la tarde llegó personal de la Secretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (SEDEPIA) para tratar de resolver el problema con mucho trabajo.
Tlachinollan lamentó que la Secretaría de los Migrantes y Asuntos Internacionales, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas hayan dejado en el abandono a la población jornalera.
“No han atendido lo más básico para que las familias jornaleras tengan una mejor estancia en la Casa del Jornalero”.
“Es increíble que las autoridades no atiendan a las familias jornaleras. Es una desfachatez que las consideren como personas de segunda, sin derechos y a las que hay que mantener con migajas”.
El Centro de Derechos Humanos subrayó que Oliverio, un joven Na’Savi de 18 años de la comunidad de Cochoapa el Grande, por primera vez intentó migrar a los campos de Chihuahua al corte de chile, “pero lo bajaron del primer escalón del autobús porque no había pagado su boleto de 2 mil pesos. Se tuvo que quedar para viajar el jueves 7 de agosto. A las cuatro de la tarde aún no había comido por falta de gas en la Casa del Jornalero”.
En noviembre del año pasado, un grupo del crimen organizado que opera en la región les cobró cuota a las jornaleras y jornaleros que se fueron a Sinaloa.
