Azucena Díaz: una vida de lucha en el mercado y el dolor de perder a tres hijos
Comerciante pionera del mercado Baltazar R. Leyva, doña “Susy” relata cómo sacó adelante a 13 hijos a pesar de las carencias y las tragedias familiares; hoy, a sus 75 años, busca fortaleza en su fe para afrontar sus ausencias más recientes
Yasmín García. Chilpancingo, 10 de mayo 2026
Foto: Óscar Guerrero
Madre de 13 hijos y comerciante de ropa, Azucena Díaz Mondragón comenzó a vender en el área de tianguis del mercado Baltazar R. Leyva Mancilla en 1988; con ese trabajo les dio estudio a sus hijos.
Sin embargo, para Azucena este Día de las Madres no es el mismo: se enfrenta a la pérdida reciente de dos de sus hijos. A su hijo de profesión médico lo asesinaron en diciembre, y su hija, que estaba enferma, falleció en enero; ante la pérdida de su hermano, su salud empeoró.
En total, Azucena ha perdido a tres hijos: la primera pérdida ocurrió cuando su hijo tenía meses de nacido y falleció.
“Aquí me la voy a pasar aunque sea triste; ya no es lo mismo. Le pido a Dios que me dé resistencia para seguir aguantando. Perder a un hijo no es cualquier cosa”, narró entre lágrimas.
A sus 75 años de edad, doña Susy, como es conocida en el mercado, es querida por sus compañeros comerciantes. Es una de las pioneras en ese lugar; en 1988 llegó a vender fruta junto a su esposo, pero las pérdidas eran mayores a las ganancias, así que decidió vender ropa.
Aunque las autoridades no los dejaban, y su esposo se cansó y buscó otro trabajo, doña Susy no se rindió y actualmente continúa con su negocio.
A su puesto llega a las 8 de la mañana; llueva o no, los 365 días atiende en su local hasta las 8 de la noche. En época navideña y de Año Nuevo también abre su negocio, pues son las temporadas donde hay más ventas.
Doña Susy considera a sus compañeros comerciantes como parte de su familia porque pasan la mayoría del tiempo juntos, además de que se han enfrentado a tragedias como el incendio del año pasado, que arrasó con los puestos de sus compañeras.
“A mí mis hijos no me dijeron nada sino hasta el otro día temprano. Uno de mis hijos dice: ‘mamá, te tengo que decir que hubo un incendio, no te preocupes, no le pasó nada a tu puesto’; pero yo me sentí mal porque mis compañeras, como Bety, pobre chamaca, a ella sí se le quemó su mercancía, y a una de mis hijas que está al lado, también”.
En su cumpleaños, en el mes de junio, no saca toda su mercancía porque sus hijos y sus compañeros le llevan regalos, y su puesto se llena de personas y flores.
En este Día de las Madres, doña Azucena Díaz pidió disfrutarlo en compañía de la familia y en alegría, y rogó a Dios que le dé fuerza para afrontar la pérdida de sus tres hijos.
