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“Balón Perrón”: un taller artesanal de Chichihualco que resiste sin apoyos rumbo al Mundial 2026

A pesar de producir 2 mil piezas mensuales de alta calidad, Martín Visoso Marino lamenta la falta de difusión y pedidos por parte de los tres niveles de gobierno ante la proximidad de la justa mundialista; sus principales clientes provienen de Morelos y Tlaxcala.


Yasmín García. Chichihualco, 28 de abril 2026

Foto: Óscar Guerrero

En el taller de balones de fútbol “Balón Perrón”, ubicado en Chichihualco, elaboran 2 mil piezas de manera artesanal al mes. Los baloneros tienen la esperanza de que las autoridades difundan su trabajo para que los aficionados y organizadores de la copa compren para el Mundial de Fútbol 2026, que arrancará en la Ciudad de México, pero, hasta el momento, no tienen ningún apoyo de los tres órdenes de gobierno ni pedidos.

Martín Visoso Marino es dueño del taller y de la marca “Balón Perrón”, la cual registró en el 2013; es un negocio familiar y da empleo a dos personas más.

“Teníamos la esperanza de que nos llegaran a comprar los del mundial, que tuviéramos mucho mercado; veo que se acerca y no hay venta. Ojalá que tuviéramos algo de ventas del balón de Chichihualco”, dijo Martín Visoso.

Sus principales clientes son de Morelos y Tlaxcala; en Guerrero son “muy pocos” quienes compran este producto artesanal.

Martín comenzó a elaborar balones a los 17 años de edad en el taller “Mosso”, propiedad de don Beto Mosso, uno de los pioneros en este trabajo; después trabajó en el taller Guerrero.

Fue a los 30 años cuando decidió comenzar con su propio taller, ya que uno de sus patrones emigró a los Estados Unidos de América y le dijo que ocupara sus herramientas.

Entre las cosas que dejó su ex patrón, encontró una pantalla que decía “Balón Perrón”; de ahí surgió el nombre de su marca, ya que la calidad es una prioridad.

“Cuidamos mucho la calidad y ese nombre quiere decir que está garantizada”.

La elaboración de los balones de fútbol comienza pegando con látex la lona y el vinil; dos trabajadores colocan los grandes rollos de vinil y lona en una estructura de metal adaptada, mientras que otro coloca la mezcla de látex, que desprende un fuerte olor. Con este material también hacen el plástico.

Después, los rollos de vinil y lona ya unidos se llevan a la azotea para secarse durante unas tres o cuatro horas con los rayos del sol. Una vez que están secos, los rollos se llevan al área de corte en hexágonos o pentágonos, dependiendo del diseño de la pelota.

Después se pasa a los gráficos y el cosido a mano; el proceso final es el sellado.

En los años sesenta se ocupaba el cemento para unir la lona y el vinil, pero era flamable; hubo varios accidentes donde trabajadores murieron quemados, por lo que este material fue sustituido por el látex.

En el taller tienen piezas elaboradas de la Copa del Mundial 2026; su precio es de 150 pesos.

Visoso Marino invitó a la población a comprar los balones de Chichihualco.

“Es de muy buena calidad y es un producto garantizado, nuestro balón artesanal y bien hecho”.

En el Festival del Tlacololero, que se realizará del 23 al 25 de mayo en Chichihualco, el taller “Balón Perrón” venderá a sus visitantes su producto con la imagen del cartel oficial.

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