Mili, una historia de disciplina en una carrera contra la adversidad
Milagros Monserrat Bernabé Basurto es una atleta con discapacidad visual, está en busca de un guía que corra a su lado
Itzel Urieta. Chilpancingo, 13 de marzo 2026
Milagros Monserrat Bernabé Basurto tiene 16 años, desde hace un año entrena atletismo en el Club de Deporte Adaptado Avispones de Chilpancingo.
Mili, como le gusta que le llamen, tiene discapacidad visual desde su nacimiento y está empezando en el mundo del deporte, ya debutó en una competencia nacional y tiene un objetivo claro: seguir.
Contó que nació prematura, de cinco meses, lo que provocó complicaciones en su salud, entre ellas, la pérdida de la vista.

“Me llamó mucho la atención sentir cómo correr”. Mili también practica tiro con arco, en ese deporte ganó una medalla de tercer lugar en 2025. Del tiro con arco, lo primero que la atrajo fue el sonido. “Me llamó la atención mucho porque escuchaba que tiraban las flechas”.
Ingresó al club en 2025 y entrena lunes, miércoles y viernes por la tarde. Corre 100 y 200 metros planos y practica salto de longitud. Su primera competencia fue en octubre del año pasado, en Aguascalientes, con solo seis meses de comenzar a entrenar.
“Fue mi primera competencia, no gané medallas pero me traje muchas amistades de diferentes estados. Me sentí muy feliz y a veces me sentía muy nerviosa porque no sabía cómo era todo lo de allá”, dijo Mili.
Mili conoció el Club por recomendación de una conocida y se ha convertido en uno de sus lugares favoritos, ahí convive con otros atletas con discapacidad.

Además de entrenar, estudia segundo año de preparatoria en el Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad (CAED) Cetis 135.
Su madre es quien la ha acompañado desde pequeña y quien la lleva a entrenar, la apoya en su formación.
De acuerdo con Mili, su mamá le enseñó a ser independiente desde pequeña. Aprendió a bañarse y cambiarse, aunque admitió que “peinarse le cuesta trabajo” y es su mamá quien le ayuda.

La pista y el guía
En el atletismo adaptado, la discapacidad de Mili implica una figura clave: el guía. Es el atleta que corre a su lado, unido por un listón especial que les permite sincronizarse.
Para correr, Mili utiliza una venda en los ojos. En las pruebas para atletas con discapacidad visual, el reglamento establece el uso obligatorio de venda en la categoría de ceguera total.
Aunque algunos competidores pueden percibir sombras o cambios de luz, el antifaz garantiza que todos participen en igualdad de condiciones. La medida busca eliminar cualquier ventaja mínima y asegurar que la competencia dependa únicamente de la preparación física y la coordinación con el guía.

Mili no tiene guía, quien realiza esa función es su entrenador, el profesor Rafael Valencia Peña, quien participó con ella en su competencia de Aguascalientes.
Por la demanda que implica entrenar y supervisar a otros atletas, el profesor Rafael no puede ser el guía de Mili todo el tiempo.
“Cuando no voy con el maestro, cuando no me agarro de la mano siempre siento que me caigo. Pero cuando voy con el profe, se me hace más fácil que me entreno así, entrenando de la mano”, contó Mili.
Su entrenador explicó que el guía no es un acompañante improvisado, sino parte del proceso competitivo.
“Estamos buscando un guía para Mili, que es justamente el atleta que va con ella corriendo”, dijo el entrenador.

Mencionó que el o la guía no necesita ser experto en atletismo. “Aquí va a aprender también, va a aprender junto con Mili… es una carrera al lado de ella”. El ser guía es un trabajo conjunto que exige sincronía, confianza y repetición constante.
“En su momento yo con Mili nos caímos, nos hemos caído… es parte del entrenamiento”.
La coordinación no fue inmediata. Con el paso de los meses, ambos han ajustado ritmo, zancada y comunicación en carrera.
“Mili ya tiene más coordinación porque en un principio cuando llegó estaba más descoordinada y conforme ha pasado el tiempo ha ido mejorando y le falta muchísimo mejorar y qué mejor que aprenda a coordinarse con su guía”.
Para ser guía de Mili, se busca a alguien de entre 15 y 20 años, con compromiso, disciplina y compañerismo.

El entrenador señaló que los jóvenes del club, incluida Mili, no compiten a nivel local porque en Guerrero no hay suficiente fogueo en deporte adaptado. Eso los lleva a debutar directamente en campeonatos nacionales.
“Debutaron en un nacional. Imagínense el nivel que tienen porque aquí no hay contra quién”.
No hubo medallas en Aguascalientes, pero sí avances. “Como es el nivel más alto a nivel nacional, no obtuvimos ninguna medalla, sin embargo fue una gran experiencia… todos mejoraron sus marcas”.
Para él, ese es el principal objetivo. “Me interesa que participen, compitan en su mayor esfuerzo y eso fue lo que hicieron”.
El Club de Deporte Adaptado Chilpancingo entrena de 5 a 7 de la tarde. El trabajo incluye movilidad articular, velocidad con trineo de arrastre, resistencia, salto en fosa, abdominales, lagartijas y estiramientos.

Sobre Mili, su evaluación es clara: “Tiene una fortaleza mental increíble, una disciplina que muy pocos tienen… la disciplina tarde o temprano vence a la inteligencia y al talento”.
Por ahora, el siguiente objetivo son las competiciones nacionales del ciclo de la CONADE, aunque el calendario aún está por definirse.
Mili invitó a los niños y jóvenes con alguna discapacidad a conocer el Club, unirse a el y practicar deporte.
Una de las metas de sus metas es estudiar y ser maestra de educación especial, además de seguir en el deporte.
“Me gustaría seguir en el deporte y algún día me gustaría ganar medallas”.

