“Todo se movía”, una crónica del sismo en el ISSSTE Chilpancingo
La clínica está ubicada frente a la residencia oficial de Casa Guerrero que tiene una capacidad para atender a 150 pacientes, fue inaugurada hace 45 años
Jesús Guerrero. Chilpancingo, 2 de enero 2026
Instantes después que sonó la alarma sísmica vino la sacudida y después se escuchó el tronido de los muros de concreto de la clínica hospital del ISSSTE en Chilpancingo.
El terror se vio reflejado en los rostros de los pacientes y el personal que aquí labora.
Este sonido del crujir de este edificio ya no es nuevo. La noche del 7 de septiembre del 2021, también sonó la alarma sísmica y el pánico se apoderó de la gente.
Han pasado más de cuatro años de ese temblor y el personal médico y personal administrativo de la clínica han denunciado que el gobierno federal no realizó bien las reparaciones.
Tras el sismo de 6.5 grados Richter de ayer viernes, los trabajadores empezaron a difundir imágenes de las cuarteaduras en las paredes y los plafones que se desprendieron del techo tirados en el piso.
“Dejé allá arriba mi bote de agua y mi oxímetro”, le dijo un médico a una trabajadora del departamento de limpia.
En el estacionamiento del edificio de urgencias de la clínica se concentraron médicos y enfermeras después del sismo.
La orden inmediata fue la evacuación de los pacientes para trasladarlos en ambulancias al hospital Centenario en Morelos. Era un caos.
“Aquí nadie pasa”, fue la orden de los directivos del hospital luego de que llegó un grupo de efectivos del Ejército y personal de Protección Civil para realizar un recorrido en el edificio.
Guadalupe Morales Miranda contó que se dirigía a la farmacia para que le dieran un medicamento que le sería suministrado a su esposa Magdalena López, quien desde el pasado 17 de diciembre está internada en la clínica por una complicación que tiene derivado de su diabetes.
“Todo se movía bien feo y vi cuando se caían los plafones del techo y lo que hice fue salir corriendo del edificio”, dijo Guadalupe Morales.
Entrevistado en el estacionamiento del edificio de urgencias del hospital, el derechohabiente dijo que debido a que la escalera se mecía le fue imposible subir al primer piso donde su esposa está en una cama.
“Me salí al patio (del edificio) y todavía seguía temblando”, dijo Guadalupe quien asegura que el estado de salud de su esposa se agravó porque cree que se contagió de gripe lo que derivó que le diera una neumonía.
Personal médico sacó en camillas a los pacientes para trasladarlos en una ambulancia a otros hospitales.
Personas que llegaron para solicitar una consulta o una revisión médica de urgencia se les negó la atención.
“Habrá servicio hasta nuevo aviso”, dijo una enfermera.
Un médico se compadeció de una derechohabiente tomándole la presión en el patio de la clínica.
“Estamos esperando que Protección Civil de un dictamen de que si las estructuras del edificio resultaron afectadas”, afirmó una laboratorista.
Trabajadores de la clínica recordaron que en agosto pasado el director general del ISSSTE, Martí Batres realizó una visita para supervisar el edificio y resolver el problema del desabasto de medicamentos y equipo.
La visita del funcionario federal se registró luego de que los derechohabientes han realizado protestas por las malas condiciones del edificio, que según los manifestantes no ha sido reparado pese a los daños que tuvo en el temblor de septiembre del 2021.
Después del temblor del 2021, el hospital permaneció cerrado seis meses y como consecuencia las cirugías y otros servicios fueron canalizados a otras clínicas del ISSSTE.
Esta clínica que está ubicada frente a la residencia oficial de Casa Guerrero que tiene una capacidad para atender a 150 pacientes fue inaugurada hace 45 años.
“Ya me dijeron que la hemodiálisis que le harían a mi esposo se suspendió y no sabemos a cual clínica subrogada lo van atender”, dijo una derechohabiente que ayer viernes en la mañana le tocaba su consulta.
La mujer dice que la tragedia que ocurrió este viernes en la mañana no es culpa de nadie sino que es algo que hace la naturaleza.
Hasta las 12 del día a don Guadalupe Morales todavía no le decían a qué hospital iban a trasladar a su esposa Magdalena.
“Cuando estaba muy fuerte el temblor no pude ir con ella y de seguro se espantó mucho y se le subió el azúcar”, dijo Guadalupe a quien se le veía triste y era consolado por sus hijos y otros familiares.
