CAPITALdestacadasHISTORIAS

28 años de su vida trabajando para el IMSS; hoy lucha por una jubilación digna

Francisco Javier Dimas comenzó a trabajar de barrendero el 1 de julio de 1981 en la entonces clínica general de subzona y medicina familiar en Chilpancingo. Con el paso del tiempo fue ascendiendo a otros puestos, y el último que ocupó fue el de oficial de farmacia


Yasmín García. Chilpancingo, 18 de octubre 2026

Foto: Óscar Guerrero

El jubilado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Francisco Javier Dimas Chávez, trabajó durante 29 años en el Hospital General de Subzona y Medicina Familiar número tres; actualmente lucha al lado de los trabajadores activos por un incremento salarial del 8 o 10 por ciento al tabulador, y no del 2.9 como proponen los directivos.

Francisco Javier Dimas comenzó a trabajar de barrendero el 1 de julio de 1981 en la entonces clínica general de subzona y medicina familiar en Chilpancingo. Con el paso del tiempo fue ascendiendo a otros puestos, y el último que ocupó fue el de oficial de farmacia.

Narró que el aumento salarial del 2.9 por ciento que ofrecen este año el director del IMSS a nivel nacional, Zoé Robledo Aburto, y el secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Rafael Olivos Hernández, es mediocre, porque ellos han atendido a la población en los momentos más críticos, como la pandemia por coronavirus.

“Nos afecta en todos los aspectos, tanto en el injusto aumento salarial porque repercute en la base trabajadora, como también al jubilado le afecta ese aumento mediocre que autorizó Olivos con Zoé Robledo; no es justo, yo laboré durante 29 años ininterrumpidos”, lamentó.

El jubilado indicó que el personal del IMSS dio la cara durante la pandemia de Covid-19 arriesgando su vida y sin negar la atención a nadie: “Salvamos vidas, aquí estuvimos”.

Contó que en 1985, durante el terremoto de magnitud 8.1 que azotó a México, atendieron a pacientes, especialmente sus compañeros de la Ciudad de México.

Dimas Chávez explicó que el ahora hospital, que en un inicio era clínica familiar, ya no tiene la capacidad para atender a los derechohabientes, pues estos se han incrementado a más de 400 mil, y solo hay un quirófano para realizar cirugías.

“Los cirujanos, ginecólogos y oncólogos se pelean el quirófano para poder operar a sus pacientes”, contó.

Lamentó que tampoco hay material para que los médicos y enfermeras puedan realizar su trabajo, mientras que los derechohabientes enfrentan la escasez de medicinas: “No hay gasas, no hay nada”.

El jubilado y derechohabiente del IMSS tuvo que comprar su medicamento, una caja de ácido acetilsalicílico, porque durante los últimos ocho meses no ha habido en el hospital del IMSS.

Las últimas dos semanas, trabajadores del IMSS se movilizaron en Chilpancingo y Acapulco en rechazo al incremento salarial del 2.9 por ciento y para exigir mejoras laborales, así como abastecimiento de materiales y medicamentos.

error: Content is protected !!