Punto Neni: un colectivo resiliente para emprendedoras
Seis años después, alrededor de 20 mujeres emprendedoras rentan repisas para exhibir productos y otras 20 a 25 utilizan el espacio como punto de entrega. Hoy el sueño de su creadora, Andaluz Venegas, es expandir el modelo a otras ciudades
Itzel Urieta. Chilpancingo, 8 de marzo 2026
Era mayo de 2020 y se vivía en plena pandemia por COVID-19. Salir era un riesgo y vender en línea se convirtió en la única opción para muchas mujeres. Andaluz Venegas Abarca, conocida como Sandy, se quedó sin trabajo. Sin embargo, comenzó a vender tazas sublimadas para generar ingresos.
En ese proceso, Andaluz se dio cuenta de que muchas mujeres enfrentaban el mismo problema: no siempre podían entregar sus pedidos. De esa necesidad surgió Punto Neni, un colectivo que hoy reúne a decenas de emprendedoras en Chilpancingo.
“Yo dije: ‘¿Y ahora cómo le voy a hacer?’”, cuenta. Fue entonces cuando pensó en pedir ayuda para hacer las entregas a cambio de una comisión.
Su experiencia le hizo notar que otras mujeres enfrentaban el mismo problema: vendían ropa, maquillaje o productos por catálogo, pero no siempre tenían oportunidad de entregar pedidos por falta de tiempo, movilidad o un local fijo.
“Dije, ‘si esto me pasa a mí, también les pasa a ellas. ¿Y si recolecto sus pedidos y entrego por ellas por una comisión?’”, contó Sandy.
En ese momento, muchas ventas se realizaban únicamente en línea y la desconfianza era alta. Las estafas digitales crecían y no todas las clientas estaban dispuestas a pagar sin tener un punto físico de referencia. Punto Neni comenzó como un servicio intangible, pero la demanda obligó a dar el siguiente paso.
El primer local fue un espacio de apenas un metro en Plaza Pérgolas. Después se trasladaron a un local cerca de los Arcos de la Colonia Ruffo Figueroa, donde permanecieron tres años y actualmente están en la calle Valerio Trujano, en el centro de la ciudad.
Hoy el equipo fijo está integrado por cuatro mujeres; Monse, Gaby y Yami, además de Sandy, quienes se encargan de la organización, recepción de pedidos, entregas y atención a las emprendedoras que utilizan el espacio.
Además, alrededor de 20 emprendedoras rentan repisas para exhibir productos y otras 20 a 25 utilizan el espacio como punto de entrega.
En total, la comunidad registrada ronda las 50 mujeres, aunque el movimiento puede alcanzar hasta 100.
El modelo incluye puntos de exhibición con costos accesibles, recepción y resguardo de pedidos, entregas locales y envíos a Acapulco, así como gestión de guías para paquetería nacional. La renta de repisas cuesta entre 250 y 400 pesos mensuales, una alternativa para quienes no pueden costear los gastos de un local propio, licencias, sueldos y servicios.
“Cuando tú vas empezando, tienes un montón de sueños, pero no tienes dinero”, explicó Sandy. “Ya teniendo un lugar físico, le das confianza al cliente”.
El nombre también tiene una historia. En plena pandemia, el término “neni” se utilizaba de forma despectiva para referirse a mujeres que vendían por internet.
Sandy se apropió de la palabra y la convirtió en identidad. “Fue un juego de palabras. A mí desde chiquita me dicen ‘la nena’, y en ese tiempo todas decían ‘te entrego en punto medio, en punto tal’. Dije: ¿por qué no Punto Neni?”.
Entre los principales obstáculos menciona el desconocimiento inicial de la ciudad para hacer entregas, el trato complicado de algunos clientes y recientemente, el incremento en costos de licencias y permisos. “Sí ha sido un golpe muy fuerte para un emprendedor”.
A pesar de ello, el colectivo está por cumplir seis años y la marca ya fue registrada. Cuando se le pide definir el proyecto en una sola palabra, lo define como “resiliencia”.
Sandy mencionó que el colectivo también fue un refugio personal. Tras salir de una relación tóxica, vio el trabajo como una forma de reconstruirse. “Yo me refugié aquí”.
Afirmó que ver crecer el proyecto y saber que otras mujeres pueden apoyarse en el colectivo es una de las mayores satisfacciones para ella.
“Me siento muy contenta. No nada más me ha costado a mí, también a todo mi equipo.
Sandy destacó que el modelo comenzó a replicarse en la ciudad, lo que considera una señal de que el proyecto ha tenido impacto entre las emprendedoras.
“Si se está replicando es porque ha funcionado y va bien”.
A casi seis años de su creación, Sandy tiene como objetivo expandir el modelo a otras ciudades.
“Mi siguiente objetivo es aperturar otro, pudiera ser en Acapulco… me gustaría expandirme más en otros estados”.
