ACAPULCO

“Hace 2 años estaba listo para morir en el huracán Otis; el mar no quiso”, dice capitán

El capitán Artemio Osorio le pidió a Dios que fuera una muerte rápida, que no sufriera


Redacción. Acapulco, 25 de octubre 2025

El capitán de yates y sobreviviente del huracán Otis, Artemio Osorio Ruiz aseguró que hace dos años, el huracán quería que falleciera por lo que ya estaba listo y “preparado para irme a un plano terrenal”, sin embargo, el mar, le salvo la vida y ahora todos los días se lo agradece.

“Doy gracias a Dios que sobreviví, que Dios me dio una oportunidad de vida, mi vida cambió, mi vida cambió mucho, tengo otra forma de pensar, otra forma de ver la vida, tengo mucho que agradecerle al mar a pesar de todo lo que pasó, yo estoy muy agradecido con el mar”, manifestó.

Agregó que “el mar no me hizo ningún daño, el mar me salvó el Otis me quería matar, el mar me salvó y gracias al mar estoy vivo y tengo todo lo que he hecho en mi vida”.

El capitán quien tiene más de 50 años trabajando en el mar, es uno de los sobrevivientes que estuvieron cuidando y pudieron salir de la embarcación en la que trabajaba; hasta el momento el yate no ha sido encontrado, así como dos trabajadores, un marinero y el ingeniero de máquinas.

Reconoció que durante ese día, nadie, ninguna autoridade les aviso la categoría que sería el huracán, ni la magnitud, hasta tres horas antes de que tocará tierra.

El capitán Temo, como lo conocen, afirmó que en ese momento manejaba un yate de casi 100 pies, tres niveles de alto, fabricado en aluminio, el cual quedó desecho o hundido.

“En uno de esos embates se reventó y nos tuvimos que salir entre el montón de lanchas, había como unas 30 o 40 embarcaciones ahí donde estábamos nosotros, nos tuvimos que salir y hacer maniobra para salirnos a refugiarnos allá donde está el hotel Copacabana, que normalmente son los lugares donde menos hay viento, hace efecto el viento, pues no sirvió de nada”, aseguró.

Para Temo, considera que fueron alrededor de 15 minutos los que el huracan Otis tardó en hundirlo, “ya el agua ya estaba en el nivel de arriba, en la terraza de arriba y ya nomás me arrastré nadando, volteé a ver y vi las lucecitas que tenía en un arco, que era una diadema que tenía arriba, fue el último que vi y ya el mar ya no me dejó”.

Añadió que “de ahí, pues anduve nadando con las olas que me llegaban por atrás y me daban vuelta y ya no me dejaban salir, y salía y llegaba otro y me volteaba. Fui agarrando que cojines, que almohadas y tablas y todo me lo quitaba la ola a la hora de que me revolcaba”.

Comentó que durante el trayecto que estuvo nadando y flotando, se encontró a un compañero, quien era pelón y lo confundio con una boya, al final le regalo un pedazo de tabla, con el cual pudo sobrevivir, “gracias a esa tabla yo pude flotar y sobrevivir”.

“La verdad considero que fue un milagro de Dios que yo sobreviviera, desafortunadamente, dos de mis compañeros les ganó el miedo y se quedaron encerrados en una de las recámaras, ya no pudo salir; ya cuando amaneció yo me acerqué nadando a un remolcado que estaba ahí por la base naval y ellos me subieron, me rescataron y pues de ahí ya nos bajaron a la base, a la base naval de una embarcación”, explicó.

A dos años de haber vivido en carne propia la tragedia, Artemio Osorio aseguró que ha podido superar lo vivido, a pesar que ya sentía que era su último día y se había encomendado a Dios, a quien sólo le pedía que “fuera de un jalón y que no sufriera”, ya que al quedar herido se podría desangrar y sufrir.

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