Maíz criollo, fundamental para la soberanía alimentaria de Guerrero ante los efectos del clima
Elvis Maximiliano Hernández Bautista, del programa “El Maíz es la Raíz”, advierte sobre el impacto de la sequía e impulsa estrategias sostenibles en el campo para mitigar los efectos del cambio climático
Itzel Urieta. Chilpancingo, 7 de octubre 2026
El técnico territorial del componente “El Maíz es la Raíz”, Elvis Maximiliano Hernández Bautista, destacó que el maíz criollo es fundamental para la soberanía alimentaria de Guerrero por su adaptación a las distintas regiones del estado, y advirtió que la sequía y las variaciones del clima ya afectan a productores de diferentes zonas.
Explicó la importancia del cultivo para las familias campesinas, quienes pueden tener alimentos almacenados y productos de la milpa aun cuando por alguna circunstancia no puedan trabajar durante varios días.
Hernández Bautista señaló que una de las principales características del maíz criollo es su adaptación a las condiciones particulares de cada región, resultado de la selección que durante generaciones han realizado los propios productores.
“Los que han ido seleccionando el maíz más resistente son los mismos productores de cada región”.
Sobre la reciente sequía en el estado, Hernández Bautista mencionó que las condiciones climáticas han afectado principalmente a productores de Tierra Caliente, Costa Chica, Costa Grande y Acapulco, donde la falta de lluvias representa un problema para los cultivos.
Consideró que el fenómeno de El Niño y el cambio climático requieren una respuesta coordinada entre productores, instituciones y servidores públicos, ya que las afectaciones no son iguales en todas las zonas.
“Hay zonas más afectadas que otras, hay productores más afectados que otros”, dijo.
En las zonas de mayor altitud donde realiza trabajo de campo, indicó que las lluvias tampoco fueron abundantes; sin embargo, la humedad permitió que algunos cultivos continúen su desarrollo e incluso que ciertos productores hayan comenzado a obtener los primeros elotes.
Ante estas condiciones, explicó que el componente “El Maíz es la Raíz” impulsa parcelas demostrativas para que los productores conozcan estrategias que permitan conservar la humedad y reducir los efectos de la sequía.
Entre las prácticas que promueven están: evitar la quema de residuos de las cosechas, reducir la remoción del suelo, rotar cultivos y diversificar la producción.
El componente contempla acompañamiento técnico, la formación de comunidades milperas y el acceso colectivo a herramientas y maquinaria ligera para facilitar las labores en el campo.
Agregó que, con estas acciones, se busca que los productores puedan enfrentar las condiciones climáticas y mantener la producción de maíz criollo en sus comunidades.
