Padre de familia denuncia cumplir un año sin ver a su hijo por decisiones judiciales
Integrantes del colectivo “Soy Papá No Criminal” exigieron a las autoridades judiciales que prevalezca el interés superior de la niñez y se garantice el derecho de los padres a la convivencia con sus hijos
Yasmín García. Chilpancingo, 9 de septiembre 2026
Foto: Óscar Guerrero
“Llevo un año sin poder ver a mi hijo, en junio fue su cumpleaños y ni siquiera puedo llamarlo”, contó Cristhian Acuña, padre de familia e integrante del movimiento “Soy Papá No Criminal Guerrero”, quienes exigieron a los jueces que prevalezca el interés superior de las y los niños.
Este miércoles, integrantes de este movimiento marcharon en la capital y realizaron un pronunciamiento en la entrada principal de Ciudad Judicial, en el que exigieron al magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJ), Ricardo Salinas Sandoval, que los jueces se conduzcan en apego a la ley “y que no se vendan”.
Renato Cárdenas, representante de dicho movimiento en Guerrero, denunció que existen omisiones en distintos casos y tráfico de influencias, aunque se negó a revelar en concreto qué casos y a mencionar a los jueces a los que acusó.
“Sí tenemos los nombres, pero no tenemos pruebas. Hemos visto tráfico de influencias, diferentes tratos por el simple hecho de ser papás; que se realicen acuerdos con base en su bienestar, con base en lo que es mejor para los niños”, manifestó.
El padre de familia contó que, generalmente, cuando inicia un proceso de divorcio surgen “denuncias falsas” y se obstaculiza el proceso de convivencia con sus hijos o hijas. Consideró que los padres tienen el derecho de convivir con sus hijos y no ser supervisados por el Centro de Convivencia Familiar Supervisada (CEFOCAM).
Cristhian Acuña, uno de los integrantes de “Soy Papá No Criminal”, relató que desde hace un año no convive con su hijo, quien fue llevado por su mamá a otro estado, y que, a pesar de interponer un juicio de amparo, la jueza a cargo del caso le suspendió la convivencia supervisada.
“Estoy amparado de manera federal para que pueda convivir con mi hijo, pero la jueza me la suspende sin existir nada, solamente bajo protesta de decir verdad, sin mostrar pruebas”, contó.
Pidió a los jueces basarse en el interés superior de los niños y las niñas para evitar el daño psicológico que les causa no convivir con sus padres y madres.
“Es complicado, ni siquiera puedo mandarle un mensaje o hacerle una llamada; en junio fue su cumpleaños y no sé nada de él. Sí ha sido muy complicado vivir con esta situación”.
Son 40 integrantes del movimiento y negaron estar en el padrón de deudores alimentarios del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias (RNOA).
