Teme hija de comisario asesinado por su vida y la de su familia; luego de la vinculación a proceso de Jesús Plácido
Josefina Xanteco relató que, ante la negativa de su padre y del pueblo de Xicotlán de continuar en las filas de la CRAC-PC, comenzó a recibir llamadas telefónicas en las cuales lo amenazaban, amenazas que atribuyó al líder del Cipog-EZ
Yasmín García. Chilpancingo, 23 de julio 2026
Foto: Óscar Guerrero
La hija del comisario de Xicotlán, municipio de Chilapa, asesinado en el año 2021, Josefina Xanteco Bartolo, denunció que teme por su integridad y la de su familia, después de que un juez de control vinculó a proceso a Jesús Plácido Galindo, líder del Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ), por el homicidio de su padre.
En entrevista para En Primer Plano, al exterior de la Fiscalía General del Estado (FGE), Josefina Xanteco dijo que su papá era campesino y trabajó por el bien de su comunidad. Cuando era comisario de Xicotlán, se negó a seguir permaneciendo en la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF) porque no veía beneficios para su pueblo, además de que la comunidad indígena decidió en una asamblea ya no continuar.
“Cuando lo mataron, él era comisario; quería trabajar para bien, para su comunidad. Esa fue la razón por la que Jesús Plácido le agarró odio y rencor. Mi Papá le dijo que no quería integrarse a la CRAC; cuando él entró de comisario, no quería integrarse a la CRAC. Se hizo una asamblea y por votos se determinó que se saldrían. En esa asamblea estuvo Plácido y los coordinadores, y ahí le dijo que ni el pueblo ni él decidían, y que no había manera de salirse”, contó.
Josefina relató que, ante la negativa de su padre y del pueblo de continuar en las filas de la CRAC-PC, comenzó a recibir llamadas telefónicas en las cuales lo amenazaban, amenazas que atribuyó a Jesús Plácido.
“Empezó a verlo como enemigo y él decía, ‘Voy a hacer las cosas bien’ y lo empezaron a amenazar por llamadas y no fue en el 2021 en octubre que le quitaron la vida, pero lo que quiero es que se haga justicia. Desde que mataron a mi papá, nuestra familia no ha superado eso porque no es fácil para nosotros, no es fácil. Somos gente indígena, vivimos humildemente y han cuestionado por qué hasta ahora m, vamos a seguir ese proceso si no lo habíamos hecho antes fue por miedo. Vivimos en el corredor donde vive Jesús Plácido y su gente”, narró.
El líder del Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ), Jesús Plácido, fue detenido el pasado 17 de julio en la comunidad de Monte Alto, municipio de San Marcos, por personal militar, policías estatales y agentes ministeriales, cuando se dirigía a una reunión al puerto de Acapulco, luego de ser citado por el subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno Estatal, Francisco Rodríguez Cisneros.
Josefina dijo que confía en que las autoridades hagan su trabajo; no obstante, dijo que está consciente de que corre peligro por pedir justicia, por lo que responsabilizó a la CRAC-PF y al Cipog-EZ de su integridad física y de la de su familia.
“Nosotros tenemos miedo; es por eso que nosotros no hacíamos nada por miedo y hasta ahorita estoy consciente, sé que al pedir justicia nosotros corremos peligro porque ellos así son, la policía comunitaria y el Cipog; así, cuando quieren levantar la voz, nos mandan silenciar y si digo que si algo me pasa a mí o a mi familia, los hago responsables y a los coordinadores de la CRAC-PF. Yo tengo bien claro que después de esto mi vida está en peligro y la de mi familia”.
La mujer indígena nahua precisó que es de bajos recursos económicos y que fue el gobierno quien les designó un abogado para el caso.
Este jueves un juez de control vinculó a proceso a Plácido Galindo; su defensa, a cargo del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, apelará la decisión del juez.
El líder del Cipog-EZ denunció en mayo pasado el desplazamiento forzado de mil 200 familias de las comunidades de Xicotlán, Tula, Acahuehuetlán y Alcozacan, en la Montaña Baja de Guerrero y la colusión entre las autoridades y el grupo delictivo que opera en la zona, Los Ardillos.
