Urge el obispo al gobierno a dialogar ante la violencia en Chilapa
José de Jesús González Hernández advirtió que la institución es vinculada con la delincuencia cuando intenta mediar en los conflictos. El vocero de la Diócesis, Jorge Armando Vázquez Rodríguez, consideró que para “llamar la atención” de los medios de comunicación quemaron sus casas
Yasmín García. Chilpancingo, 17 de mayo 2026
Foto: Óscar Guerrero
El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, llamó a los tres niveles de gobierno a buscar el diálogo para establecer compromisos que permitan apaciguar el conflicto de violencia en las comunidades de Chilapa.
Asimismo, lamentó que, si dejan sola a la Iglesia en la búsqueda de la paz, esta termine “descartada”, en alusión a que los sacerdotes son asesinados o desplazados, y la institución vinculada con grupos delictivos.
“Que no lo hagamos solos (buscar la paz), sino todas las instituciones y los demás sectores, porque hasta al más valiente lo descartan”, lamentó el obispo.
Monseñor reveló que están lejos de establecer compromisos porque aún no hay diálogos y, cuando la Iglesia es llamada a establecer una tregua, se le vincula con la delincuencia.
“No solo es el diálogo, sino llegar a unos consensos para alcanzar compromisos. Empezamos por el diálogo, pero no hay consenso ni compromiso; estamos muy verdes”, lamentó.
José de Jesús González consideró que el conflicto en Chilapa deriva de que un grupo delictivo “quiere más poder, porque después vienen los intereses y el más fuerte domina al más débil, y hay resistencias”.
El prelado católico puntualizó que se debe identificar a los grupos delictivos, una tarea que le corresponde al gobierno; no obstante, precisó que la Iglesia ha realizado labores de mediación, pero cuando lo hacen son cuestionados sobre si tienen o no vínculos, y es ahí “cuando surge el enredo, y hay que ver por el bienestar de la vida misma”.
El obispo reveló que, en la tregua que la iglesia logró en la capital hace algunos años entre Los Ardillos y Los Tlacos, fueron llamados, por lo que “sus oraciones” fueron escuchadas.
Por los desplazados de las comunidades de Tula, Xicotlán, Alcozacán y Acahuehuetlán, la Diócesis Chilpancingo-Chilapa convocó a sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos a participar en una campaña de ayuda humanitaria en favor de las comunidades filiales de la parroquia de La Candelaria, en Atzacoaloya, Guerrero.
González Hernández mencionó que ya hicieron llegar víveres y que, afortunadamente, a los sacerdotes los han dejado pasar.
“Cuando los conflictos están allí, la gente sufre y quisiera, pues, que se les oiga y ayude. Todas las instituciones hagamos la voz, levantemos la voz, y también la sociedad, y que llegue a aquellos que están sufriendo los conflictos. Que el más fuerte pueda ayudar a que se calme, que se apacigüe; hay que hacer algo”.
El obispo estuvo acompañado en la conferencia de prensa por el párroco y rector de la catedral de La Asunción de María, Sem Cepeda Salazar, y por el sacerdote y vocero de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Jorge Armando Vázquez Rodríguez.
Armando Rodríguez pidió a los medios de comunicación informar con responsabilidad sobre el conflicto de Chilapa, específicamente en lo relativo a las personas desplazadas.
Aseguró que estas se desplazan buscando su bienestar porque no quieren un conflicto que les es totalmente ajeno.
Reprochó que la mayoría de los pobladores de esas comunidades de la Montaña Baja ya no pertenecen a la religión católica, sino que son cristianos, pero que también quieren la paz.
El sacerdote consideró que, para “llamar la atención” de los medios de comunicación, hubo quema de casas y defendió que el gobierno está atendiendo el conflicto en secrecía.
“Hay diferentes agentes y son ellos mismos quienes, para buscar mayor confianza y, sobre todo, la atención de los medios de comunicación, quemaron casas. Nosotros no debemos prestarnos a la desinformación”.
