Marchan hombres en Chilpancingo; denuncian obstáculos en convivencia paterna
El representante del movimiento en Guerrero, Renato Cárdenas, afirmó que los padres tienen derecho a estar presentes en la vida de sus hijos y que quienes integran esta agrupación no son deudores alimentarios ni buscan evadir sus responsabilidades económicas. Frente al Congreso local piden se derogue la Ley Vicaria
Itzel Urieta. Chilpancingo, 24 de abril 2026
Integrantes del movimiento denominado Soy Papá No Criminal marcharon hoy en Chilpancingo para denunciar presuntas limitaciones en la convivencia de padres con sus hijos en procesos familiares.
La marcha inició en el Monumento a las Banderas; hizo una parada en el Congreso del Estado y culminó en Palacio de Gobierno.
En total acudieron 16 personas, quienes señalaron que, desde su perspectiva, existen prácticas institucionales que obstaculizan la convivencia paterna y que no garantizan condiciones de paridad en los juicios familiares.
El representante del movimiento en Guerrero, Renato Cárdenas, afirmó que los padres tienen derecho a estar presentes en la vida de sus hijos y que quienes integran esta agrupación no son deudores alimentarios ni buscan evadir sus responsabilidades económicas.
Precisó que uno de los requisitos para participar los padres deben presentar una carta que acredite que no son deudores alimentarios y que cumplen en tiempo y forma con su pensión.
“Tenemos papás que no han visto a sus hijos por más de cinco años, tenemos papás que ya el juzgado dictaminó que deben ver a sus hijos y sus mamás no los llevan a sus visitas supervisadas”, dijo Renato Cárdenas.
En el caso de Guerrero no presentaron datos concretos sobre cuántos padres hay en esta situación, mencionaron que aproximadamente es un 87 por ciento.
En el Congreso, pidieron que se derogue la Ley Vicaria, (legislación sobre violencia vicaria), que se presenta cuando una persona —generalmente el padre— utiliza a las hijas o los hijos para dañar a la madre.
Esto puede incluir quitarle a los niños, manipularlos, amenazar con no dejarlos ver, o incluso ejercer violencia contra ellos con el objetivo de causar sufrimiento a la mujer.
Los manifestantes afirmaron que esta legislación sobrebeneficia a las mujeres y no a los hombres.
Repartieron flores blancas, principalmente a mujeres y un escrito sobre el movimiento.
Al llegar al Palacio de Gobierno, los inconformes solicitaron una audiencia con autoridades para que se atienda su demanda.
